ARTISTAS   
  Conrado W. Massaguer

   
 Ver obras
 
 
 
   
 
Conrado W. Massaguer
(Cárdenas, marzo de 1889- La Habana, octubre de 1965)


Nace en Cárdenas, el 3 de marzo de 1889. En 1892 la familia se traslada a La Habana, pero pronto, en 1896 emigran a Mérida, Yucatán, por el trabajo de su padre. Allí permanece Massaguer hasta 1902, fecha en que entra a estudiar en la New York Military Academy. Llega a La Habana en 1905, pero pronto en 1906, su familia lo envía de nuevo a Yucatán, donde vivió hasta 1908. Completamente autodidacta en cuestiones de arte, es allí donde publica sus primeras caricaturas en las revistas La campana y La Arcadia y en el periódico local El Diario Yucateco. A principios de 1908 vuelve a La Habana, donde por mediación del periodista Víctor Muñoz comienza a trabajar como caricaturista de béisbol en el periódico El Mundo; también colabora en El Fígaro, Cuba y América, El Tiempo, El Hogar y Letras.

Con Laureano Rodríguez Castells, en 1910, funda Mercurio, su primera agencia de publicidad. Al año siguiente realiza su primera exposición personal de caricaturas en el Ateneo de La Habana, de cuya directiva formaba parte desde el año anterior. En 1912 publica sus primeros dibujos en Nueva York, sobre Broadway, en una edición dominical del New York American Journal. En 1913, con su hermano Oscar, funda Gráfico, que sale hasta 1918. Después vendrá Social en 1916 y, más adelante, en enero de 1919, Pulgarcito, una revista infantil. En junio de ese mismo año se publica Carteles, una revista semanal creada también por los hermanos Massaguer.

Desde finales de 1916, había establecido el Sindicato de Artes Gráficas y la agencia publicitaria Anuncios Kesevén, debido a desavenencias con su socio en Mercurio, del cual se separa. En 1921 funda, con otros dibujantes, el Primer Salón de Humoristas y en 1923 publica su libro Guignol, una colección de sus caricaturas. En 1924 se casa con Elena Menocal y el matrimonio tendrá dos hijas. Casi un año después fija su residencia temporalmente en Nueva York, desde donde dirige Social al mismo tiempo que colabora en Life, The New Yorker, Collier´s, Vanity Fair, American Magazine, Red Book, Cosmopolitan, Literary Digest, Sunday World y Town and Country. Los Massaguer vuelven a La Habana en 1925, donde permanecen por cuatro años.

En 1929 expone en París en la Galería Jean Charpentier y de ahí sigue a la Liga de las Naciones en Ginebra como redactor artístico del King Features Syndicate. Ya de vuelta en La Habana en 1930, se encuentra con la crisis política creada por el presidente Gerardo Machado, a cuyo gobierno se opone, no quedándole otro remedio que partir a los Estados Unidos como exiliado político a fines de 1931.

En Nueva York publica trabajos en Collier´s, Cosmopolitan, Red Book y en otras publicaciones periódicas, especialmente en las dedicadas al teatro. En 1933 ilustra el libro People Worth Talking About, de Cosmo Hamilton.

Debido a lo precario de la situación política en Cuba, empeorada por la Depresión, Social cierra en Agosto después de publicarse lo que parece ser el último número en julio. Tras un paréntesis de dos años, Massaguer pudo volver a sacar Social en septiembre de 1935 hasta diciembre de 1937. Massaguer trabajó infatigablemente para cada número de Social. Diseñaba la portada, hacía dibujos a toda página para ilustrar textos literarios o algún tema en especial y además realizaba caricaturas de personajes conocidos, en eventos y salones sociales.

Además trabajo como editor de importantes revistas como Gráfico (1913-1918), semanario de información mundial ilustrado con fotografías, y Carteles (desde junio 1919) en la que asumiría la subdirección, y después la dirección artística. En 1925 participa en la edición del Libro de Cuba. Desaparecida Social en 1937, Massaguer vuelve a la carga como editor diez años más tarde con la revista Desfile (1947), pero los tiempos eran otros y ésta cierra a los pocos meses. En adelante, sólo trabajará en el periodismo cubano e internacional como caricaturista e ilustrador.

Aunque su trabajo no se enfocó de lleno al humor político y social, son de destacarse algunas caricaturas trabajadas en esta línea. ¡Dios mío! ¡Qué solos se quedan los muertos!, publicada en Social en 1923, muestra lápidas de un cementerio bajo las que han quedado sepultados, entre otros: el civismo, el desinterés, el patriotismo y el cubanismo. Por otra parte, en el Mural del Pabellón de Cuba en la Feria Mundial de Nueva York de 1939, mostraba a Cuba (la rumbera) bailando la música que toca el gobierno de los Estados Unidos, mientras el mundo la contempla: este mural fue destruido a instancias del presidente Federico Laredo Bru, que lo consideraba un insulto para los Estados Unidos. El doble nueve, caricatura realizada en 1943, mostraba un juego de dominó entre dos parejas: Roosevelt-Churchill y Hitler-Mussolini, con sus aliados observando; Churchill tiene en su poder la ficha ganadora. El doble nueve fue la caricatura más divulgada durante la segunda guerra mundial.

Durante esta última etapa de su vida fue caricaturista del periódico Información de 1945 a 1949 y, a partir de ese año, colaboró con el periódico El Mundo, con secciones semanales de Massaguericaturas, Massaguerías y su columna En esta Habana nuestra.

En 1944 fue condecorado con el grado de Caballero de la Orden Nacional Carlos Manuel de Céspedes, Comendador de la Orden Nacional de la Cruz Roja y poco después con el grado de Caballero de la Orden de Finlay. En 1952 aceptó el cargo de director de relaciones públicas del Instituto Cubano del Turismo y en 1956 publicó su autobiografía.

Murió en La Habana el 18 de octubre de 1965.