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  Antonio Rodríguez Morey

   
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Antonio Rodríguez Morey
Antonio Rodríguez Morey (Cádiz, España, 1872- La Habana, 1967)


Desde muy pequeño su familia lo traslada a Cuba, donde realiza sus primeros estudios artísticos, en la Escuela de Pintura y Escultura, San Alejandro, con reconocidos pintores como Antonio Herrera Montalván, Sebastián Gelabert y Valentín Sanz Carta. Su interés en el arte escenográfico lo llevó a estudiar y trabajar con Juan Ruiz y Miguel Arias en los principales teatros de La Habana.

En 1892 viaja a Europa para profundizar su formación, estudiando escenografía con el italiano Giovanni Leéis, en Florencia, y en la Escuela de Artes Decorativas de esa ciudad se gradúa como pintor escenógrafo. En Florencia se interesa también por la restauración de pinturas, estudiando en el Taller de Restauración del Palacio de lo Uffizi.

En 1895 se radica en Roma, donde estudia en la Escuela Libre de la Academia de Bellas Artes. En esa ciudad obtiene el segundo premio de un Concurso Internacional celebrado en 1900, con el tema del otoño. Los lauros son sostenidos a lo largo de su carrera, con la Medalla de Oro de la Exposición Nacional de La Habana, 1911. Medalla de Oro en la Exposición Internacional de San Francisco y Medalla de Honor del Círculo de Bellas Artes de la Habana, 1915. En la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1928 obtiene la Medalla de Oro, y en otras numerosas exposiciones y concursos, en Cuba y el extranjero.

Tuvo una amplia producción pictórica, que incluyó los trabajos decorativos del Palacio Presidencial, el Museo Montané de la Universidad de la Habana; y sus obras formaron parte de importantes colecciones públicas y privadas a lo largo de toda Cuba, y también en el extranjero.

Las numerosas responsabilidades que ocupó en su carrera, se encabezan –si no por cronología, sí por importancia- por la dirección del Museo Nacional de Cuba, institución que llenó sus preocupaciones primero como conservador y luego como director, desde 1918 hasta 1967, año en que muere. Además de ser miembro fundador de las numerosas instituciones culturales que nacieron en la primera república, se destacó como miembro de la Comisión Nacional Cubana de la UNESCO y como presidente del Comité Cubano del Consejo Internacional de Museos. Su trabajo como ilustrador, en revistas de gran prestigio como El Fígaro, tiene su punto álgido en la dirección artística de la revista Bohemia, de la cual fue fundador.