ARTISTAS   
  Carlos Enríquez

   
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Carlos Enríquez
Enviado por su familia a Philadelphia en 1920 para estudiar ingeniería, la vocación hacia la pintura lo hace ingresar a la Academia de Bellas Artes de Pennsylvania, de donde es expulsado debido a que rechaza la disciplina y la enseñanza convencional. Regresa a Cuba; pinta con intensidad desde 1023. Cronológica y artísticamente pertenece a la primera generación de artistas cubanos modernos, participando en la Exposición de Arte Nuevo (1927).
Presenta su primera exposición personal en 1930.
Ese mismo año viaja a Europa y reside en París, inclinando estéticamente al surrealismo. Luego de una etapa conocida como española, de fuerte expresionismo con matices oníricos, a mediados de los años 30 se define su personal estilo que da lugar a una de las piezas mayores de la pintura cubana, El rapto de las Mulatas, 1938, suerte de testimonio y resumen de su credo artístico: referencia clásica derivada de El rapto de las Sabinas, caracteres surgidos de leyendas campesinas, una atmósfera como de sueño que establece sensuales nexos entre hombres, mujeres, caballos y el paisaje. El tratamiento formal lo desarrolla a base de sueltas pinceladas, matices, veladuras y transparencias. En abierto contraste con el medio burgués, su exposición en la galería del Lyceum de 1934 es clausurada pocas horas después de su apertura por lo audaz del tratamiento de los desnudos femeninos; pero al año siguiente obtiene premio en el Salón Nacional de Pintura y Escultura con su óleo Manuel García.
Su desbordada sensibilidad lo lleva al ejercicio literario en el que se destaca con tres novelas.
Expone en Estados Unidos de América y México.
En 1959 la Dirección de Cultura organiza una importante retrospectiva de su obra en el Museo Nacional, Palacio de Bellas Artes.
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